Alexander Woiski ya deja huella en Táchira.

El fútbol profesional suele exigir resultados inmediatos y deja poco margen para los tropiezos. Para Alexander Woiski, sin embargo, una etapa que no terminó como esperaba no significó el final de su camino. El extremo argentino encontró una nueva oportunidad en Deportivo Táchira, donde empieza a mostrar las condiciones que alguna vez despertaron expectativas desde Mallorca hasta Buenos Aires.
Su llegada a River Plate generó ilusión, pero su historia con el gigante argentino no terminó desarrollándose como se esperaba. Ahora, el conjunto aurinegro decidió apostar por su talento y sumarlo a un plantel que tiene como obligación competir por los resultados en la Liga FUTVE TriunfoBet. En Venezuela, Woiski encuentra un escenario en el que la juventud queda en segundo plano cuando el futbolista demuestra capacidad para responder dentro del terreno de juego.
El argentino explicó que una de las principales razones para aceptar la propuesta del Táchira fue el interés mostrado por el club y su intención de darle espacio a jugadores jóvenes. También influyó su deseo de afrontar una experiencia diferente, decisión que tomó junto a su padre. Después de aproximadamente un mes en San Cristóbal, asegura que su adaptación ha sido positiva y que se siente cómodo en una ciudad que describe como tranquila.
Su primer gran momento llegó ante Deportivo La Guaira. En una jugada de pelota quieta, Carlos Sosa encontró a Woiski, quien recibió y sacó un disparo desde larga distancia para conseguir lo que significó su primer gol como profesional.
El atacante reconoce que ese momento tenía un significado especial. Durante años había imaginado marcar su primer tanto en el fútbol profesional y, cuando finalmente ocurrió, pensó especialmente en su familia y en todo el esfuerzo realizado para llegar hasta allí. También destacó su agradecimiento a Dios por haber recibido esa oportunidad.
La jugada tuvo además un componente de entendimiento con Sosa. Woiski explicó que ambos habían hablado previamente sobre algunas acciones y que, antes del lanzamiento, intercambiaron señales para interpretar lo que podía suceder. Aunque existía una jugada parecida, no se trataba de una acción previamente ensayada. Sosa entendió la intención, le entregó el balón y Woiski consiguió finalizar correctamente.
La experiencia de trabajar con Álvaro Recoba
Para el joven argentino, contar con Álvaro Recoba como entrenador representa una experiencia especial. El futbolista reconoce la trayectoria del uruguayo y recuerda la admiración que su padre siente por la zurda que caracterizó al exjugador.
En cuanto a las indicaciones que recibe, Woiski asegura que Recoba busca que mantenga su personalidad cuando tiene la pelota. Le pide jugar con tranquilidad, atreverse en el uno contra uno y confiar en sus condiciones. El objetivo es que pueda desarrollar su mejor versión y, al mismo tiempo, aumentar su aporte colectivo.
Cuando el equipo pierde la posesión, las exigencias cambian. El técnico pretende que todos colaboren en la recuperación, corran y trabajen de manera solidaria, más allá de las responsabilidades individuales.
Una formación que comenzó desde niño
La relación de Woiski con el fútbol comenzó en el equipo de barrio de su colegio, donde participaba como actividad extracurricular. Sus padres se encargaban de pagar las cuotas y desde pequeño desarrolló una fuerte conexión con el deporte.
Su siguiente gran paso llegó a los siete años, cuando ingresó al Mallorca. Allí comenzó a enfrentarse habitualmente con jugadores de mayor edad, incluso con niños de nueve años. Esa dinámica se mantuvo durante buena parte de su formación, ya que con frecuencia competía contra futbolistas que le llevaban un año.
Su padre también quiso complementar su formación futbolística con otra disciplina. Mientras avanzaba en el fútbol, lo llevó a practicar taekwondo, buscando inculcarle valores relacionados con la humildad, la disciplina y la mentalidad. El resultado fue que Woiski llegó a convertirse en cinturón negro.
El propio jugador considera que esa experiencia tuvo una influencia importante en su desarrollo mental. El taekwondo le permitió despejarse del fútbol, ocupar la mente en otra actividad y entender que también es necesario hacer pausas para afrontar mejor los desafíos posteriores.
En cuanto a su trayectoria futbolística, permaneció 12 años en Mallorca, hasta cumplir los 19. Fue entonces cuando apareció la posibilidad de llegar a River Plate. Las circunstancias no terminaron de desarrollarse como esperaba y, posteriormente, apareció la oportunidad de continuar su carrera en Deportivo Táchira.
De delantero a extremo
Aunque actualmente su perfil se relaciona principalmente con el juego por las bandas, Woiski pasó una parte importante de su formación jugando como delantero centro.
Con el paso del tiempo entendió que las características que se buscan actualmente en un '9' son diferentes, especialmente la tendencia hacia delanteros más altos y fuertes. Su propio estilo, en cambio, siempre estuvo más relacionado con aparecer desde los costados, retroceder para recibir y participar activamente en la construcción.
Esa evolución terminó llevándolo a ocupar una posición más retrasada que la del centrodelantero. Desde allí puede entrar más en contacto con la pelota, asociarse con sus compañeros y participar en la distribución del juego.
Su formación también le permitió desarrollar una comprensión específica de los espacios. El argentino considera que uno de sus principales recursos es saber dónde ubicarse para convertirse en una alternativa para sus compañeros.
Cuando el equipo tiene dificultades para avanzar, busca convertirse en una opción de pase. A partir de ahí intenta resolver mediante asociaciones, paredes, movimientos que generen espacios o acciones individuales en el uno contra uno. La ocupación racional del terreno y la capacidad para decidir qué hacer en cada momento son dos de los conceptos tácticos que más ha incorporado durante su formación.
Una mentalidad acostumbrada a la presión
Su paso por River Plate también le dejó una experiencia importante en un entorno de máxima exigencia. Woiski considera al conjunto argentino como el club más grande de América y reconoce que la presión que existe allí es enorme.
Esa etapa le permitió acostumbrarse a convivir con una afición que exige constantemente y que espera que los jugadores respondan sobre el terreno de juego. Para el argentino, haber pasado por ese escenario contribuyó tanto a su crecimiento deportivo como a su desarrollo personal.
La experiencia también le permitió trabajar una faceta que considera fundamental para cualquier futbolista: la preparación mental.
En cuanto a sus características, Woiski se define como un extremo veloz, con capacidad para superar rivales en el uno contra uno, avanzar hacia adelante y tomar decisiones. Sin embargo, también identifica aspectos que quiere seguir desarrollando, principalmente su capacidad para encontrar pases filtrados y generar asistencias de gol. Reconoce que posee esas herramientas, pero considera que todavía puede utilizarlas con mayor frecuencia.
Una vida tranquila en San Cristóbal
Fuera del terreno de juego, Woiski se describe como una persona tranquila. Gran parte de su tiempo libre lo pasa en casa, donde disfruta cocinar, preparar recetas diferentes y aprender cosas nuevas. También tiene el hábito de leer.
Su adaptación a San Cristóbal ha estado acompañada por una buena percepción de la gente de la ciudad. El jugador destaca el trato recibido y asegura que se ha sentido querido desde su llegada.
Esa conexión también genera en él un deseo de corresponder al cariño recibido por los aficionados del Deportivo Táchira. La tranquilidad de la ciudad, según explica, era precisamente una de las cosas que necesitaba en esta etapa de su carrera.
El objetivo: ganar semana a semana
Woiski tiene claro qué pretende conseguir durante su etapa con el conjunto aurinegro. Su principal objetivo es ganar todo lo que sea posible, aportar a sus compañeros y colaborar con el cuerpo técnico para conseguir los resultados buscados.
El argentino entiende que el camino debe construirse partido a partido. Por eso apuesta por concentrarse en cada semana, intentar ganar cada compromiso y avanzar paso a paso.
Su historia todavía está en construcción. Después de pasar por Mallorca y vivir una experiencia en River Plate que no terminó de cumplir las expectativas generadas, el extremo encontró en San Cristóbal una nueva oportunidad.
Ahora, con Deportivo Táchira, las primeras señales empiezan a aparecer. Su primer gol profesional ya llegó y, con él, también la posibilidad de comenzar a convertir aquellas promesas de talento en una realidad dentro de la Liga FUTVE TriunfoBet.





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