Angelo Peña lidera el renacer de Estudiantes de Mérida con identidad y experiencia.
- Kevin Florez

- 25 abr
- 3 min de lectura

En el panorama del fútbol venezolano, caracterizado muchas veces por contextos difíciles, lograr que un club se mantenga vigente en el tiempo es un mérito destacable. En ese escenario, Estudiantes de Mérida representa una institución histórica que ha sabido resistir distintas adversidades. Su permanencia se explica, en gran medida, por el fuerte sentido de pertenencia entre la ciudad y el equipo, un vínculo profundo que une a la afición con sus colores.
Para esta temporada, el club decidió apostar por Jesús Gómez como entrenador. Aunque su trayectoria como técnico aún está en desarrollo, su historia como referente del equipo respalda su liderazgo. Actualmente, el conjunto logró clasificar a la fase final del torneo, cuenta con el máximo goleador y suma además el regreso al gol de Angelo Peña, un futbolista identificado plenamente con la institución.
El mediocampista valoró positivamente el rendimiento del equipo, destacando la evolución tras las experiencias del año anterior. Señaló que el grupo ha aprendido la importancia de la constancia y que los momentos complicados han sido clave para fortalecer su identidad, consolidándose ahora como un equipo competitivo.
Sobre su rol en el campo, explicó que el entrenador le exige dinamismo, presencia constante en el juego y agresividad en ataque. También subrayó la importancia de mantener criterio con el balón y colaborar en tareas defensivas mediante presión y ocupación de espacios. Aunque cuenta con libertad de movimiento, todo se enmarca dentro de una estructura táctica organizada.
En relación con su reciente gol, destacó que su capacidad de remate de media y larga distancia es fruto de trabajo constante. Aseguró que la confianza es fundamental para ejecutar con precisión y convicción.
Además, resaltó la influencia de Jesús Gómez, quien conoce profundamente el club. Esa conexión, tanto interna como con la afición, fortalece el grupo y genera un ambiente positivo dentro del equipo.
El concepto de pertenencia es clave en su carrera. Para Peña, Estudiantes de Mérida representa una parte esencial de su vida, lo que se refleja en su desempeño dentro del campo. Reconoce que la presión es parte del fútbol, pero la utiliza como motivación para rendir mejor.
Su formación futbolística estuvo marcada por el entorno familiar, siendo hijo de un exjugador del club. Inició su desarrollo en la escuela Gilberto Maya antes de llegar al profesionalismo.
El jugador considera que la continuidad del club en el tiempo se debe a la identidad de su gente y al esfuerzo de quienes trabajan detrás del equipo. Destaca que la institución mantiene su espíritu competitivo pese a las dificultades.
También valoró el regreso del público al estadio, señalando que el apoyo de los aficionados representa un impulso anímico importante y fortalece al equipo como local.
A sus 36 años, asegura sentirse en buenas condiciones y destaca que la experiencia le ha permitido mejorar su lectura del juego, optimizando sus movimientos y decisiones dentro del campo.
En cuanto al futuro, su principal objetivo es mantenerse saludable y contribuir al equipo en la consecución de sus metas colectivas. Confía en el grupo y en las aspiraciones del club.
Tras un periodo complicado, Estudiantes de Mérida atraviesa un momento de mayor estabilidad. Con opciones reales de competir por el título y aspirar a torneos internacionales, el proyecto comienza a consolidarse. La confianza en el entrenador y la presencia de jugadores experimentados como Peña fortalecen las expectativas de cara a la fase decisiva del campeonato.




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