Comunicación, carácter y esperanza: así trabaja Aguirre.

La llegada de Javier Aguirre al Valencia ha supuesto un cambio de dinámica dentro de la institución. En menos de un mes, el entrenador mexicano ha comenzado a introducir modificaciones en la convivencia del vestuario, los entrenamientos y algunos aspectos de la rutina del equipo, con la intención de recuperar la confianza de un club que lleva varias temporadas amenazado por el descenso.
El técnico, de 67 años, se incorporó al conjunto valencianista el pasado 23 de septiembre. Desde entonces, en la ciudad deportiva de Paterna se percibe un ambiente diferente. Fuentes consultadas por ESPN aseguran que las sesiones de trabajo han recuperado la ilusión y el entusiasmo que parecían haberse perdido.
Los números, sin embargo, todavía reflejan la delicada situación deportiva del Valencia. El equipo ocupa la penúltima posición de la clasificación y suma únicamente cinco puntos. Pese a ello, la llegada del mexicano ha despertado esperanzas entre los seguidores, que comienzan a creer nuevamente en la posibilidad de evitar el descenso.
El primer encuentro de Aguirre terminó con un empate 2-2 frente al Racing de Santander. En el plano táctico, el planteamiento tuvo semejanzas con el utilizado anteriormente por Carlos Corberán, pero el cambio más evidente estuvo relacionado con la actitud y la energía que el nuevo entrenador transmitió al grupo.
La reacción de los aficionados no tardó en aparecer. Algunos seguidores valencianistas que viajaron a Santander expresaron su confianza en el técnico y llegaron a manifestar que, además de conseguir la permanencia, les gustaría que el equipo pudiera aspirar a clasificarse para competiciones europeas.
Los cambios también han alcanzado cuestiones cotidianas. Aguirre permitió que la prensa presenciara un entrenamiento en Paterna, algo que no sucedía desde hacía tres años, y solicitó modificar la ubicación de su banquillo en Mestalla. Son decisiones que, junto con su forma de trabajar, han alimentado la sensación de que el mexicano pretende iniciar una nueva etapa en el club.
Una comunicación más directa que la de Corberán
Dentro del Valencia describen las primeras semanas de Aguirre como una etapa muy diferente de la anterior. Mientras Carlos Corberán concedía especial importancia a los aspectos tácticos durante las prácticas, el mexicano ha puesto el foco en fortalecer el ánimo colectivo y establecer una relación más cercana con sus futbolistas.
Según distintas fuentes de Paterna citadas por ESPN, Corberán mantenía poca comunicación verbal con buena parte de la plantilla y, en determinadas ocasiones, informaba por escrito de decisiones relacionadas con los jugadores. Aguirre, por el contrario, considera fundamental explicar personalmente los motivos de cada determinación.
En una de sus primeras comparecencias públicas, el entrenador dejó clara su postura: los futbolistas merecen recibir explicaciones directas cuando no entran en una convocatoria, especialmente después del esfuerzo que realizan para ganarse una oportunidad. También defendió la necesidad de hablar con los jóvenes de la cantera y acompañarlos durante su proceso de crecimiento. El mexicano se definió como una persona muy comunicativa.
Esta manera de relacionarse habría contribuido a que el nuevo técnico se ganara rápidamente la confianza del vestuario. Además, tomó dos decisiones relevantes en su primera etapa: devolver protagonismo a Dani Raba y recuperar a Hugo Duro para el once inicial.
La apuesta por Raba tuvo un resultado inmediato. El futbolista, que había contado con pocas oportunidades durante la etapa anterior, fue titular ante el Racing de Santander y anotó en el primer minuto, convirtiéndose en el autor del primer gol del Valencia bajo la dirección de Aguirre.
El técnico también explicó qué actitud espera de sus jugadores. Después del empate en Santander, reconoció que el vestuario terminó decepcionado porque el equipo había estado cerca de ganar, aunque admitió que también pudo haber perdido el encuentro. Señaló que sus futbolistas estaban agotados y afectados por no haber conseguido la victoria.
Para Aguirre, esa frustración es una señal positiva: quiere que a sus jugadores les importe no ganar y que se entreguen por completo durante los partidos. Considera que, cuando un futbolista deja todo en el campo, no hay motivos para reprocharle su esfuerzo. También reconoció que utilizó su habitual tono enérgico, con gritos y expresiones coloquiales mexicanas, para motivar al grupo.
Pol Llorente y Toni Amor, piezas fundamentales de su equipo
El trabajo de Aguirre también está estrechamente vinculado a dos colaboradores que lo acompañan en esta etapa: Pol Llorente y Toni Amor. De acuerdo con las fuentes consultadas por ESPN, ambos desempeñan funciones esenciales dentro de su cuerpo técnico.
Llorente es el preparador físico y ha llamado la atención en Paterna por la intensidad de sus ejercicios, su profesionalidad y la energía con la que dirige las sesiones. Sin embargo, quienes conocen el trabajo diario destacan especialmente el ambiente positivo y el buen humor que aporta al grupo.
Ese clima se combina con las bromas y las expresiones características de Aguirre, que utiliza su estilo directo para mantener a los futbolistas motivados durante los entrenamientos.
Toni Amor, por su parte, es el segundo entrenador. Ambos se conocieron durante la etapa del mexicano en el Mallorca y desde entonces han mantenido una estrecha relación profesional. Comparten muchas horas de trabajo, intercambian opiniones y buscan soluciones de manera conjunta.
Esa coordinación quedó de manifiesto durante el partido contra el Racing de Santander, cuando los dos técnicos recorrieron constantemente el área técnica, dando instrucciones e intentando ajustar el funcionamiento del equipo.
Aguirre conquista a los aficionados con su cercanía
La repercusión del entrenador no se ha limitado al vestuario. Al terminar el encuentro frente al Racing, Aguirre abandonó el terreno de juego con un libro de Eduardo Galeano, Los hijos de los días, bajo el brazo, mientras numerosos aficionados se acercaban para saludarlo.
El mexicano atendió las peticiones de quienes querían fotografiarse con él y no rechazó las muestras de cariño. Su actitud cercana y su sonrisa también generaron simpatía entre los seguidores del Racing, el equipo rival.
La escena convirtió al entrenador en una de las figuras más llamativas de la jornada, por encima incluso de muchos de los futbolistas que participaron en el encuentro. Su personalidad y carisma han comenzado a ganarse tanto al público local como a los seguidores valencianistas.
Aunque el Valencia continúa en puestos comprometidos y necesita mejorar sus resultados, la llegada de Aguirre ha devuelto parte de la esperanza a una afición que llevaba meses viviendo una situación difícil. El desafío ahora será transformar ese entusiasmo inicial en puntos que permitan al club alejarse de la zona de descenso.





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