DVTK y Kisvárda empatan en Miskolc en un duelo marcado por el drama final.
- Javier Zambrano

- 2 feb
- 2 min de lectura

El duelo entre DVTK y Kisvárda en Miskolc dejó sensaciones encontradas. En una noche cargada de tensión y ajustes tácticos, ambos equipos terminaron repartiéndose los puntos tras empatar 1–1 en la fecha 20 de la NB I. El partido tuvo emociones medidas, un estadio silencioso y un final que pudo cambiarlo todo.
Los dos entrenadores llegaron obligados a mover fichas tras las derrotas de la jornada anterior. Vladimir Radenkovics retocó tres piezas en el once del DVTK, mientras que Révész Attila apostó por cuatro cambios en Kisvárda. El objetivo era claro para ambos: comenzar a sumar en 2026. La elección fue reforzar la retaguardia, con defensas renovadas y mediocampistas de corte defensivo. En ese plan, Szőr Levente asumió una misión compleja: frenar a Lamin Colley y cerrar espacios en el centro del campo.
Aunque sobre el papel parecía un planteamiento cauteloso, Kisvárda sorprendió desde el inicio con una actitud valiente. Durante el primer cuarto de hora, el DVTK apenas pudo salir de su campo. Con el correr de los minutos, el partido se equilibró y las llegadas comenzaron a escasear. La primera acción clara fue un disparo de Babos Bence, bien resuelto por Popovics Illya.
El giro del primer tiempo llegó con una lesión. Ivan Saponjic no pudo continuar y dejó su lugar a Bényei Ágoston. El cambio, pensado para fortalecer la recuperación, terminó siendo decisivo. En los minutos finales antes del descanso, Bényei apareció para marcar el 1–0 y darle ventaja al DVTK. Sin embargo, el gol se celebró en un estadio casi mudo, marcado por la ausencia de los ultras locales, que decidieron no asistir como forma de protesta contra el entrenador.
Tras el descanso, el DVTK volvió a sufrir un contratiempo con la lesión de Pető Milán. Su reemplazo fue Anderson Esiti, quien regresaba a la competencia tras varios meses sin jugar. Kisvárda también movió el banco buscando más presencia ofensiva, y el partido comenzó a abrirse.
Cuando el DVTK se disponía a realizar tres cambios, una infracción dentro del área cambió el rumbo del encuentro. El VAR confirmó la sanción y Kisvárda aprovechó el penal para igualar el marcador. A partir de ahí, el conjunto local quedó desordenado: las modificaciones alteraron completamente su estructura y muchos jugadores terminaron actuando fuera de su posición habitual.
Ese desconcierto fue aprovechado por Kisvárda, que se mostró más peligroso en el tramo final. En el tiempo añadido, Novothny Soma tuvo el triunfo en sus pies y en su cabeza, pero primero el poste y luego unos centímetros le negaron el gol. Así, el partido se cerró con un empate que dejó al DVTK confundido y a Kisvárda con la sensación de haber estado muy cerca de algo más.



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