El Deportivo Lara vuelve a soñar con primera.

José María Morr convierte al Deportivo Lara en protagonista durante su regreso al fútbol profesional
Después de permanecer tres años fuera de la actividad profesional, el Deportivo Lara volvió a competir y lo hizo con una estructura diseñada para afrontar desde el comienzo las exigencias de la primera división. Para encabezar este nuevo proyecto, la institución confió en José María Morr, quien ha respondido con resultados destacados en la Liga FUTVE 2 Apuestas Royal.
El conjunto rojinegro acumula 10 encuentros consecutivos sin perder, con una racha especialmente contundente de nueve triunfos seguidos. Además, fue el primer equipo en asegurar matemáticamente su presencia en la fase final del campeonato.
Morr considera que el balance hasta ahora es altamente positivo: 19 victorias, seis empates y tres derrotas. Sin embargo, lejos de conformarse con esos números, el entrenador sostiene que el trabajo debe continuar evolucionando.
Una de sus principales prioridades ha sido ampliar las variantes tácticas del equipo. Debido al particular formato de la competición, en el que deben enfrentarse cuatro veces al mismo rival a lo largo de 32 partidos, considera indispensable evitar que el juego se vuelva predecible. Por eso, el cuerpo técnico ha trabajado en diferentes alternativas para que los futbolistas puedan tomar decisiones dependiendo de la zona del campo y de las condiciones de cada cancha.
Según Morr, las estadísticas demuestran que los conceptos planteados desde el cuerpo técnico han sido asimilados progresivamente por los jugadores y aplicados frente a los distintos adversarios.
Un equipo que todavía busca mejorar
Aunque los resultados podrían invitar a pensar que el Deportivo Lara funciona prácticamente a la perfección, Morr mantiene una mirada exigente sobre el rendimiento. El entrenador considera que todavía existe un aspecto especialmente importante por corregir: la eficacia en el último cuarto de cancha.
El equipo genera un volumen importante de ocasiones ofensivas, pero necesita transformar una mayor cantidad de esas llegadas en goles. Para el estratega, no se trata necesariamente de una debilidad, sino de un área que debe perfeccionarse teniendo en cuenta las capacidades de sus futbolistas.
También señaló la importancia de mejorar la toma de decisiones en el sector ofensivo, especialmente en ese último pase que puede definir un partido. En defensa, considera que el equipo ha encontrado un equilibrio, aunque todavía debe aprender a identificar los momentos en los que conviene elaborar el juego y aquellos en los que resulta necesario ser más directo.
La presión de ser favorito
Por la historia del Deportivo Lara y por la plantilla construida para esta temporada, el equipo comenzó el campeonato con la etiqueta de favorito. Morr reconoce que tanto el cuerpo técnico como los jugadores eran conscientes de esa responsabilidad desde el primer día.
El club nunca había disputado la segunda categoría como consecuencia de un descenso deportivo. Su presencia en ella se produjo debido a un descenso administrativo, por lo que se conformó una plantilla con futbolistas de experiencia suficiente para asumir esa nueva realidad y responder especialmente en las etapas decisivas.
Morr explicó que buena parte de sus jugadores posee mayor recorrido en primera división que en segunda, algo que también incrementa la responsabilidad asumida por el grupo desde el 26 de enero, fecha en la que comenzó el proyecto.
El entrenador insiste en que el objetivo debe alcanzarse paso a paso. El formato contempla cuatro vueltas y 32 jornadas, una cantidad de partidos incluso superior a la habitual en primera división. Por eso, considera fundamental adaptarse a cada etapa del torneo y controlar la ansiedad, especialmente cuando llegue la fase definitiva.
La ilusión de toda una región
El regreso del Deportivo Lara no solo significó la vuelta de un equipo a la competición profesional. También representó el reencuentro de una ciudad con una institución que forma parte de su identidad futbolística.
Morr recordó que en el primer partido asistieron casi 16.000 personas, una cifra que, según su lectura, reflejó cuánto había extrañado Barquisimeto al club durante los tres años de ausencia.
La afición rojinegra se ha mantenido vinculada al equipo y, al mismo tiempo, las nuevas generaciones comienzan a construir su propia relación con la institución. Jugadores jóvenes que anteriormente estaban en otros equipos profesionales regresaron, mientras madres y abuelos volvieron a ocupar las tribunas.
Para Morr, el Deportivo Lara representa mucho más que un proyecto deportivo: es un producto que moviliza a la región y que tiene un fuerte sentido de pertenencia. Precisamente por esa razón, el objetivo del grupo es devolverle a los aficionados parte del cariño y respaldo que han recibido.
Los números respaldan el impacto deportivo del proyecto. El Lara suma 63 puntos y una diferencia de goles de +30, las mejores cifras de la categoría.
El entrenador considera que esos registros son consecuencia del trabajo colectivo. La primera vuelta fue especialmente complicada porque el equipo tuvo que adaptarse a las condiciones de la segunda categoría, incluyendo las canchas y las características de los rivales. Ese proceso de adaptación, aunque exigente, terminó fortaleciendo al grupo.
Para Morr, la responsabilidad no pertenece exclusivamente a determinadas líneas. Su concepto es que todo el equipo participa en las distintas fases del juego: el delantero debe ser el primer defensor, mientras que los centrales y el arquero también representan el inicio de las acciones ofensivas.
Su filosofía se resume en una idea: el grupo debe potenciar las virtudes individuales, en lugar de depender de que uno o dos jugadores sean quienes sostengan al colectivo.
Ronaldo Peña, una pieza que recuperó protagonismo
Dentro de esa estructura aparece Ronaldo Peña, subcampeón del mundo Sub-20 y actualmente autor de 12 goles con el Deportivo Lara.
Morr conoce al delantero desde muy joven. Ambos son de Acarigua, surgieron de la misma academia, Alfredo Maldonado, y tuvieron como entrenador a José Pacheco. Además, el padre de Peña jugó junto al hermano mayor del técnico.
El entrenador recordó que Peña tuvo etapas importantes en las categorías Sub-17 y Sub-20 y posteriormente pasó por el fútbol de Portugal, Estados Unidos y Argentina.
A juicio de Morr, su llegada al Lara le permitió recuperar tranquilidad y confianza, además de contar con una preparación adecuada. El técnico destacó especialmente que pudo realizar una buena pretemporada y posteriormente disfrutar de continuidad gracias a su rendimiento y esfuerzo diario.
Aunque los resultados ya están apareciendo, Morr considera que el atacante todavía tiene margen para seguir creciendo.
Cuando el proyecto fue diseñado junto al presidente José Antonio Quintero, una de las apuestas consistió precisamente en incorporar futbolistas con trayectoria que pudieran recuperar su mejor nivel a través de la continuidad, dentro de las posibilidades económicas de la institución.
La Copa Venezuela como espacio de crecimiento
El rendimiento del Deportivo Lara no ha tenido el mismo impacto en la Copa Venezuela, aunque Morr considera que la competición ha sido útil para otros objetivos.
El equipo tuvo buenas actuaciones frente a conjuntos de primera división, como Rayo Zuliano. En ese partido, Lara llegó a estar arriba 1-0 hasta el minuto 80, pero terminó recibiendo tres goles durante los últimos 13 minutos.
Más allá del resultado, el cuerpo técnico aprovechó la Copa para dar oportunidades a futbolistas jóvenes de las categorías 2008, 2009 y 2010, además de entregar minutos a jugadores que no habían tenido tanta participación en la Liga FUTVE 2.
La intención es que esos futbolistas mantengan ritmo competitivo y puedan convertirse en alternativas importantes durante los seis partidos de la fase final.
Morr regresa a un lugar que considera su segunda casa
La vuelta del entrenador al estado Lara también tiene un componente personal.
Aunque nació en Acarigua, Morr se trasladó a Barquisimeto en 2003 y considera la ciudad su segunda casa. Allí nació su hija y también formó su primera familia.
Durante un periodo de siete años vivió en Caracas, pero decidió regresar buscando mayor estabilidad y cercanía con su hija, su familia y su nueva pareja.
Para el entrenador, esa decisión le permite disfrutar de aspectos cotidianos que anteriormente eran más difíciles debido a la distancia: compartir almuerzos con su hija, verla jugar al tenis, llevarla al cine, salir juntos y aprovechar más tiempo a su lado.
Morr explicó que esa fue una prioridad después de su separación, ya que otros trabajos implicaban permanecer a unas cinco horas de distancia.
La reconstrucción institucional
En el plano deportivo, el entrenador también reconoce que la estabilidad institucional continúa siendo un desafío.
El club arrastra tres años de dificultades y demandas económicas, vinculadas a la anterior directiva, que Morr calificó de manera negativa. En este proceso, los propietarios y José Antonio Quintero han realizado un esfuerzo importante.
Desde el área deportiva, el cuerpo técnico intenta contribuir al funcionamiento general, mientras que el departamento de mercadeo también ha desarrollado un trabajo destacado.
Morr reconoce que las dificultades económicas forman parte de la realidad cotidiana, pero confía en que el Deportivo Lara pueda crecer progresivamente y alcanzar mayor estabilidad.
La prioridad inmediata es reconstruir las bases del club. El técnico considera que, en términos prácticos, el Deportivo Lara está volviendo a nacer. La intención es alcanzar solidez económica, mantener una estructura organizativa reducida y aprovechar que actualmente las diferentes áreas pueden apoyarse entre sí.
El objetivo es que durante 2027 la institución pueda avanzar hacia una estructura diferente, acorde con la evolución del proyecto y con una situación económica más normalizada.
El desafío de la fase final
Con la clasificación asegurada, el Deportivo Lara ya tiene la mirada puesta en la instancia decisiva. Morr sabe que los partidos serán de eliminación directa, por lo que la preparación deberá ser todavía más detallada.
El entrenador considera indispensable contar con variantes tanto en los sistemas como en las estrategias, además de cuidar aspectos como la logística y cada detalle previo a los encuentros.
El club ha intentado prepararse para esta etapa desde la fase regular y ha contado con el respaldo de la directiva, especialmente en materia de organización y traslados. Morr destacó que los desplazamientos realizados por el equipo tienen un nivel propio de la primera división y que esa condición representa una herramienta importante.
Ahora, el margen de error será mínimo. El entrenador, que ya ha vivido este tipo de escenarios en otras instituciones de primera división, sabe que será necesario analizar cada situación con mucha atención.
También volvió a destacar una particularidad de la segunda categoría: las condiciones de las canchas son muy diferentes respecto a la Liga FUTVE, con la excepción del Estadio Metropolitano, escenario que, según Morr, cada vez luce mejor.
El mensaje final del entrenador es claro: el Deportivo Lara tendrá que confiar en su propia fórmula, evitar errores y mantener la concentración. El camino pasa por trabajar, creer en el proyecto, mantener la cabeza fría y no perder los pies de la tierra.
Los rojinegros están a solamente seis partidos de intentar regresar a la máxima categoría del fútbol venezolano. Su historia, el peso de su escudo y la estructura construida alrededor del proyecto los convierten no solo en uno de los grandes favoritos, sino también en un competidor preparado para afrontar el desafío.





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