El Diósgyőr deja escapar la victoria en casa y continúa en zona de descenso tras empatar 1–1 con el ZTE.
- Javier Zambrano

- 1 mar
- 3 min de lectura

En la jornada 24 de la NB I, el Diósgyőri VTK no logró pasar del empate en casa frente al Zalaegerszegi TE, en un duelo que terminó 1–1 y que dejó a los locales nuevamente en puestos de descenso. Tras un primer tiempo de muy bajo nivel, el conjunto anfitrión consiguió adelantarse en el minuto 57, pero cuando parecía encaminarse al triunfo, la igualdad llegó en el 85 gracias a un remate de cabeza del equipo visitante.
En las semanas previas, el estado del terreno de juego del DVTK Stadion había sido objeto de críticas por parte de distintos entrenadores. El estadio no solo es utilizado por el Diósgyőr, sino también por el Kazincbarcika SC, el otro club de Borsod que compite en la máxima categoría, lo que implica encuentros cada fin de semana. A esto se sumaron varios entrenamientos allí antes del inicio de la temporada y el impacto del invierno, factores que impidieron que el césped se regenerara adecuadamente. En general, un campo en estas condiciones suele favorecer al equipo menos orientado al juego combinativo, circunstancia que en este caso beneficiaba al DVTK.
El conjunto de Diósgyőr, que llevaba varias semanas ocupando zona de descenso, presentó seis cambios respecto al once anterior: dos ausencias obligadas y cuatro jugadores que pasaron al banquillo. Solo se mantuvieron sin modificaciones la portería y la posición de delantero centro. Por su parte, el técnico del Zalaegerszeg, Nuno Campos, apenas introdujo ajustes tras el empate anterior, realizando únicamente dos variaciones.
Uno de los suplentes, Csonka András, ingresó antes de lo previsto debido a la lesión del lateral derecho André Ferreira, quien tuvo que abandonar el campo tras media hora de juego. Para entonces, las pocas ocasiones del primer tiempo ya se habían concentrado en apenas unos segundos: ambos equipos exigieron a los porteros con intervenciones decisivas que evitaron el gol. Sin embargo, tras esos destellos iniciales, el ritmo decayó y predominó la cautela. El ZTE insistió especialmente por la banda izquierda, aunque sin generar situaciones claras, y buscó transiciones rápidas tras recuperar el balón, pero la imprecisión le pasó factura. El DVTK, por su parte, mostró un juego lento y previsible, con un mediocampo ofensivo falto de peso, algo que tampoco cambió cuando los extremos intercambiaron posiciones.
La acción más polémica llegó en el tiempo añadido del primer tiempo. Un disparo de Lirim Kastrati impactó en el codo de Maxsuell Alegria dentro del área y el árbitro señaló penalti. Sin embargo, tras la revisión en el VAR, se determinó que el brazo del jugador visitante estaba pegado al cuerpo, por lo que, tras revisar la jugada en el monitor, el colegiado Bogár Gergő rectificó su decisión y anuló la pena máxima.
En la segunda mitad, el equipo rojiblanco adelantó ligeramente sus líneas y comenzó a acercarse con mayor frecuencia al área rival. Primero, Anderson Esiti probó con un remate que se marchó por encima del larguero, y poco después Babos Bence adelantó al Diósgyőr. Tras el gol, el Zalaegerszeg asumió la iniciativa y llegó a ejercer dominio territorial, intentando sorprender con balones a la espalda de la defensa y renovando su línea ofensiva. El DVTK buscó sentenciar al contragolpe tras recuperar la posesión, pero finalmente fue el ZTE quien encontró el camino al gol: tras un tiro libre, el defensa central Akpe Victory, ingresado desde el banquillo, empató de cabeza en los minutos finales.
El cierre del partido fue tenso. El Diósgyőr necesitaba con mayor urgencia los tres puntos, pero no dispuso ni del tiempo ni de la claridad suficientes para modificar el marcador. Así, sumó su séptimo empate como local en la temporada y concluyó otra jornada en puestos de descenso, mientras que el Zalaegerszeg amplió a cuatro su racha de encuentros sin derrota. Resultado final: 1–1.



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