El Ferencváros, ante una final europea: revertir o quedar fuera
- Javier Zambrano

- 25 feb
- 3 min de lectura
Actualizado: 11 may

El Ferencvárosi TC afronta un desafío decisivo en la Europa League: si quiere avanzar a los octavos de final, deberá revertir la desventaja mínima que sufrió la semana pasada en Bulgaria frente al PFC Ludogorets Razgrad.

En el encuentro de ida, el conjunto búlgaro se impuso por 2–1. La revancha se disputará este jueves a las 18:45 en el Groupama Aréna, bajo el arbitraje del inglés Chris Kavanagh.
En la conferencia de prensa previa al compromiso, el primero en responder a los medios fue Mohammed Abu Fani. El futbolista israelí reconoció que durante el otoño no fue sencillo observar desde fuera los partidos europeos del equipo.

El mediocampista, de 27 años, señaló que el duelo de mañana tendrá el carácter de una final. Subrayó la importancia de rendir a un alto nivel ante la afición local y aseguró que el plantel está preparado. También expresó que se siente bien físicamente y que está contento por poder volver a contribuir. Recordó que en el primer partido generaron numerosas oportunidades que no supieron concretar, aunque dejó claro que ya no sirve lamentarse por ello. Considera que el Ludogorec llegará con la intención de cumplir su propio objetivo, pero insiste en que el Ferencváros está listo para ganar. Además, apuntó que enfrentarse hasta cinco veces en una misma temporada complica cualquier intento de sorpresa, ya que después de varios enfrentamientos los rivales se conocen demasiado.

Posteriormente tomó la palabra el entrenador, Robbie Keane, quien abordó distintos temas, entre ellos la situación de Dénes Dibusz. El técnico confirmó que aún cuenta con el guardameta húngaro para lo que resta de la temporada, pese a que actualmente atraviesa un periodo de lesión.
Keane valoró positivamente que su equipo haya creado muchas ocasiones en el partido de ida. A su juicio, los dos goles encajados pudieron evitarse; incluso el segundo, pese a la calidad del disparo, podría haberse prevenido si se hubiese frenado antes la jugada. Insistió en que antes del descanso dispusieron de suficientes oportunidades como para haber obtenido un mejor resultado. Para el técnico, la verdadera preocupación surge cuando no se generan ocasiones. Considera que su equipo fue superior y mereció ganar, aun cuando el estado del terreno de juego no era el ideal.
Consultado sobre si una eventual clasificación sería el mayor logro de su carrera como entrenador, Keane respondió que no piensa en ese tipo de cuestiones. Afirmó que su foco está exclusivamente en el partido siguiente y que su ego no tiene cabida en este contexto. Recordó que ha vivido momentos destacados en su trayectoria, pero remarcó que lo prioritario siempre es el equipo.

El entrenador recalcó que espera la misma mentalidad e intensidad que en el primer duelo. Señaló que marcar goles es lo más difícil en el fútbol, algo que conoce bien por su pasado como delantero. Confía en que sus jugadores tengan la fortaleza necesaria para evitar recibir tantos y recordó que un encuentro dura 90 minutos, por lo que el momento en que se anote no es determinante. La actitud, la agresividad y el ritmo no deben variar. Anticipa un ambiente impactante en casa y aseguró que su experiencia le permite saber qué se necesita para ganar partidos de esta magnitud. Destacó que club, jugadores y aficionados remarán en la misma dirección.

También evitó revelar por dónde intentarán vulnerar la defensa del Ludogorec. Subrayó que en su plantilla no existen puestos asegurados: no hay un número uno indiscutido en ninguna posición. Según explicó, cuando alguien se siente intocable, el rendimiento disminuye y eso afecta al colectivo. Por eso, todos deben luchar cada día y entrenar con intensidad para tener oportunidades. Finalmente, reiteró que podrá contar con Dénes Dibusz en el transcurso de la temporada.
Crónica de la previa al partido:
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