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El Liverpool se atasca ante el Fulham y deja escapar dos puntos en Anfield.

hace 3 días
5 min de lectura

El Liverpool no pudo prolongar su buen momento en la Premier League y tuvo que conformarse con un empate sin goles ante el Fulham en Anfield. El 0-0 permite al conjunto de Andoni Iraola conservar su condición de invicto después de cuatro jornadas, aunque el resultado deja la sensación de haber desperdiciado una buena oportunidad.


El Fulham llegaba a este encuentro en una situación complicada: había perdido sus tres primeros compromisos ligueros y además había mostrado importantes problemas defensivos bajo la conducción de Álvaro Arbeloa, antiguo lateral derecho del Liverpool. A pesar de ese contexto, el conjunto local fue incapaz de encontrar la manera de hacerle daño.


Bradley Barcola tuvo su primera titularidad en la liga, pero tampoco consiguió marcar diferencias. El Liverpool venía de derrotar al Atlético de Madrid en la Champions League y esperaba trasladar esa dinámica positiva al campeonato doméstico, algo que finalmente no ocurrió.


El desgaste europeo empieza a hacerse notar


El encuentro también planteó una pregunta inevitable: ¿está el Liverpool comenzando a pagar el precio de competir en Europa?


Iraola acababa de vivir a mitad de semana su primera experiencia como entrenador en la Champions League, pero el partido ante el Fulham mostró que la acumulación de encuentros puede convertirse en un problema. El técnico ya había reconocido que uno de sus grandes retos sería conseguir que sus jugadores mantuvieran la intensidad que exige tres partidos por semana.


Desde que comenzó su carrera como entrenador en 2018, cuando asumió el mando del AEK Larnaca y consiguió llevarlo hasta la fase de grupos de la Europa League, Iraola no había tenido que combinar de forma habitual el fútbol doméstico con una competición europea de semejante exigencia.


El Liverpool comenzó con una ocasión prometedora. Barcola encontró a Alexander Isak con un buen pase y el delantero sueco estuvo cerca de abrir el marcador con un disparo que pasó junto al poste. Sin embargo, a partir de ahí el equipo perdió ritmo.


Los errores en pases sencillos se repitieron y faltó velocidad para mover el balón. Cuando el Fulham tenía la posesión, los locales tampoco mostraban la presión ni la intensidad que habían exhibido durante la victoria contra el Atlético.


Iraola había introducido tres cambios respecto al encuentro anterior. Kostas Tsimikas, Ryan Gravenberch y Victor Munoz comenzaron en lugar de Milos Kerkez, Alexis Mac Allister y Rio Ngumoha. Los tres futbolistas que ingresaron al once ya habían tenido minutos desde el banquillo el miércoles, pero no transmitieron una sensación de frescura especialmente diferente.


De hecho, los tres terminaron siendo los primeros jugadores sustituidos por Iraola. Solamente Munoz consiguió ofrecer algunos momentos positivos.


El Liverpool incluso estuvo cerca de marcharse al descanso por debajo en el marcador. Un pase atrás comprometido de Alisson hacia Gravenberch generó una situación peligrosa que terminó con Jeremy Jacquet despejando sobre la línea de gol un remate del Fulham.


El equipo dirigido por Arbeloa consiguió además superar en varias ocasiones la presión del Liverpool y avanzar con el balón. Con un calendario exigente tanto antes como después del próximo parón internacional, Iraola tendrá que encontrar respuestas para evitar que este tipo de situaciones se repitan.


Barcola y Muñoz todavía buscan su conexión


Una de las prioridades del Liverpool durante el último mercado de verano fue darle más velocidad y capacidad de desequilibrio a su ataque. Para ello incorporó a Bradley Barcola y Victor Muñoz.


Ante el Fulham, ambos fueron titulares juntos por primera vez. Sin embargo, ninguno consiguió aportar la dosis de inspiración necesaria para romper el planteamiento defensivo de los visitantes.


Barcola dejó una de sus mejores intervenciones al comienzo del partido, cuando filtró un pase hacia Isak. El delantero recibió en una posición complicada y terminó enviando el balón desviado. Poco antes del descanso, Timothy Castagne apareció para bloquear correctamente otro intento del conjunto local.


Muñoz, por su parte, protagonizó la ocasión más clara del Liverpool durante el encuentro. Su cabezazo tras un córner ejecutado por Dominik Szoboszlai obligó a Bernd Leno a realizar una buena intervención.


El problema estuvo en que el Fulham mantuvo una estructura defensiva muy ordenada y evitó que el Liverpool pudiera desarrollar el juego directo que pretendía Iraola.


El conjunto visitante consiguió ralentizar la circulación y reducir los espacios disponibles para los atacantes. Cuando Barcola y Muñoz finalmente recibían el balón, las posibilidades de maniobrar eran limitadas.


Los dos mostraron por momentos algunas de las características ofensivas que el Liverpool necesitó durante la temporada pasada, pero esta vez no fueron suficientes. Tanto ellos como Isak y Florian Wirtz terminaron esperando una acción individual que nunca llegó.


Un Liverpool todavía en construcción


Después de cuatro fechas de Premier League, el balance del Liverpool es de una victoria y tres empates. El equipo permanece invicto, pero el encuentro frente al Fulham recordó que el proyecto de Iraola todavía está lejos de estar completamente consolidado.


Las victorias ante Ipswich Town y Atlético de Madrid habían generado confianza, pero el empate de Anfield volvió a poner sobre la mesa algunas de las cuestiones que todavía deben solucionarse.


La situación resulta especialmente llamativa porque el Fulham había llegado al estadio del Liverpool después de perder sus tres partidos anteriores, concediendo demasiados goles y ocasiones, además de encontrarse con un entrenador sometido a presión.


Aun así, los visitantes fueron capaces de competir mejor de lo esperado y, durante diferentes tramos, incluso mostraron superioridad sobre el equipo local.


También continúan las dudas relacionadas con la estructura y el sistema del Liverpool. El Fulham consiguió progresar con frecuencia por distintas zonas del terreno de juego, mientras que los principales referentes ofensivos del conjunto de Iraola no consiguieron marcar la diferencia.


En un encuentro de este tipo, la aparición de Wirtz o Isak podía haber cambiado completamente la historia, pero ninguno logró encontrar esa acción decisiva.


Los problemas que condicionaron al Liverpool durante la temporada anterior no desaparecerán de un día para otro. Por eso, el objetivo inmediato de este equipo podría terminar siendo asegurar una posición entre los cuatro primeros antes que volver a situarse como candidato directo al título.


Iraola reconoce la falta de frescura


Después del partido, el propio entrenador fue claro al explicar qué había fallado.


“Creo que lo que faltó quedó bastante claro”, señaló Iraola. Según su análisis, este fue el primer encuentro en el que el Liverpool tuvo verdaderos problemas para generar oportunidades, marcar y conseguir que sus atacantes marcaran la diferencia.


El técnico también reconoció que el cansancio era imposible de esconder. El equipo había tenido muy poco tiempo para recuperarse después del importante compromiso europeo y esa falta de frescura terminó reflejándose en su rendimiento.


Sin embargo, Iraola entiende que esta situación forma parte de una temporada en la que habrá semanas con una elevada carga de partidos. Por eso, considera necesario que el equipo aprenda a adaptarse.


En encuentros cerrados como el del Fulham, explicó, puede ser necesario recurrir a un balón parado o a una acción extraordinaria de alguno de los jugadores ofensivos para conseguir la victoria.


Esta vez, ninguna de esas soluciones apareció y el Liverpool tuvo que conformarse con un 0-0 que mantiene su invicto, pero también deja claro que todavía tiene mucho por mejorar.

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