El mensaje de Lucumí: Colombia debe apuntar más alto.

La eliminación de Colombia en los octavos de final del Mundial 2026 dejó sensaciones encontradas dentro de la Selección. Aunque el equipo mostró argumentos para competir y dejó actuaciones positivas, para Jhon Janer Lucumí quedarse en esa instancia no puede interpretarse como un objetivo cumplido.
El defensor central conversó en exclusiva con El VBAR de AS Colombia y realizó un balance del recorrido de la Tricolor en el torneo. Su análisis parte de una premisa clara: Colombia tuvo razones para sentirse satisfecha con algunos aspectos de su rendimiento, pero las expectativas que había generado el equipo exigían mirar mucho más lejos.
“Decir que fue positivo puede sonar a que somos mediocres o nos conformamos con lo que pasó, pero no es así”, explicó Lucumí al referirse al balance colectivo. Para el zaguero, la campaña puede considerarse positiva en determinados aspectos, aunque también quedó lejos de lo que realmente pretendía conseguir el grupo.
El futbolista destacó especialmente la personalidad que mostró Colombia durante la competencia. A su juicio, la Tricolor nunca fue claramente superada por sus rivales y mantuvo una actitud protagonista a lo largo de sus partidos.
Lucumí reconoció que todavía existen elementos por corregir, pero resaltó que el equipo siempre intentó asumir la iniciativa y jugar hacia adelante. Precisamente por eso, considera que la eliminación dejó una sensación de inconformidad: hubo actuaciones importantes, pero el resultado final no correspondió con las aspiraciones que tenía el plantel.
El proceso personal de Lucumí con la Selección
El defensor también hizo un ejercicio de autocrítica sobre su evolución con Colombia. Admitió que su camino hasta consolidarse en el equipo nacional estuvo marcado por cierta irregularidad.
Según explicó, atravesó períodos en los que alternaba buenas actuaciones con otras menos convincentes y cometió errores que dificultaron su consolidación. Sin embargo, entendió que formar parte de la Selección implicaba atravesar un proceso de adaptación y que el trabajo constante era indispensable.
Lucumí señaló que, incluso cuando un futbolista llega procedente de un club importante, representar a Colombia supone una responsabilidad diferente y requiere tiempo para encontrar estabilidad.
Por esa razón, decidió concentrarse en aprovechar cada convocatoria y mejorar de un partido al siguiente. Su gran objetivo era llegar al Mundial en las mejores condiciones posibles y completar el proceso de crecimiento que venía desarrollando.
Esa evolución coincidió con un buen momento en el Bologna, rendimiento que terminó acompañándolo durante la Copa del Mundo y que posteriormente contribuyó a su llegada a la Juventus.
Colombia mira hacia un objetivo mayor
Aunque el resultado del Mundial no cumplió las expectativas, Lucumí considera que el crecimiento experimentado por la Selección permite pensar en objetivos todavía más ambiciosos.
El defensor explicó que dentro del propio grupo existía la misma sensación que tenía la afición: Colombia estaba preparada para llegar más lejos. La calidad de los jugadores disponibles elevó las expectativas y llevó a pensar que el equipo podía competir por algo más importante.
Para Lucumí, esa inconformidad también representa una señal positiva. Si tanto los futbolistas como los aficionados sienten que los octavos de final quedaron cortos, es porque el nivel alcanzado por la Tricolor ha elevado el estándar.
El jugador considera que el balance debe ser entendido desde ambas perspectivas: el equipo consiguió aspectos positivos durante el torneo, pero no alcanzó la meta principal que se había planteado.
Aun así, mantiene la confianza en el futuro. Desde su perspectiva, Colombia está cada vez más cerca de conquistar un título.
Lucumí reconoce que todavía existen aspectos que deben corregirse y mejorar, pero entiende que el camino recorrido demuestra que la Selección cuenta con fundamentos suficientes para aspirar a ganar campeonatos.
Precisamente, el hecho de que cada vez se hable con mayor frecuencia de Colombia como candidata a conquistar títulos es, para el defensor, una consecuencia directa del nivel que ha alcanzado esta generación.
La eliminación en octavos, por tanto, no debería representar el punto final del proceso, sino un llamado a elevar todavía más las exigencias de una Selección que, según Lucumí, está cada vez más cerca de dar el salto definitivo.





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