El MTK no logra frenar al Ferencváros en el duelo histórico.
- Javier Zambrano

- 24 feb
- 3 min de lectura
Actualizado: 11 may

El clásico histórico del fútbol húngaro volvió a teñirse de verde y blanco. En la jornada 23 de la NB I, el Ferencvárosi TC se impuso 3–1 en el campo del MTK Budapest FC. El primer gol visitante llegó tras un grave error defensivo local y, ya en la segunda mitad, los visitantes ampliaron la diferencia hasta colocarse con tres tantos de ventaja. El conjunto azul y blanco solo pudo descontar en los minutos finales.

El técnico del Ferencváros, Robbie Keane, revolucionó por completo su alineación tras el encuentro del jueves ante el Ludogorets Razgrad en el playoff de la Europa League, donde los búlgaros habían ganado 2–1 en la ida. El entrenador realizó ocho cambios respecto a ese compromiso: únicamente Mariano Gómez y Toon Raemaekers se mantuvieron en la defensa, mientras que en ataque apareció Franko Kovacevic. Ibrahim Cissé no podía jugar tras su expulsión en el último duelo liguero ante el Zalaegerszegi TE (1–3), por lo que cumplía sanción. En la portería fue titular Ádám Varga, quien no disputaba un partido de liga desde diciembre, cuando defendía el arco del Debreceni VSC frente al Kisvárda FC (0–1). Todo apunta a que en la vuelta europea regresará Dávid Gróf al once.

Más allá de las rotaciones, el Ferencváros estaba obligado a ganar, ya que el líder, el ETO FC Győr, mantenía una ventaja de seis puntos en la tabla. El MTK, por su parte, afrontaba el encuentro con la necesidad de sumar para alejarse de la zona de descenso: antes del partido apenas contaba con dos puntos más que el Diósgyőr, situado en el puesto 11.


En este contexto se esperaba un clásico intenso. El técnico local, Máté Pinezits, también introdujo cambios: sin su capitán Mihály Kata, suspendido por acumulación de amarillas, colocó a Benedek Varju como mediocentro defensivo, adelantando su posición habitual en la zaga.

El arranque fue lento y plagado de imprecisiones. Apenas hubo ocasiones claras. János Szépe tuvo que emplearse a fondo en carrera para seguir a Elton Acolatse, una batalla física que no parecía favorecerle. En el ecuador del primer tiempo, Júlio Romao protagonizó una acción llamativa al fallar de manera aparatosa un disparo en buena posición, lo que generó comentarios irónicos desde la grada.
Con poco que destacar en el juego, la atención en las tribunas se desplazó incluso hacia Gedeon, la mascota con forma de ganso del MTK, que repartía obsequios entre los aficionados.

El partido cambió de forma repentina cuando Franko Kovacevic adelantó al Ferencváros, aprovechando una mala salida del portero Krisztián Hegyi y un despeje defectuoso de Ilia Beriasvili, que terminó convirtiéndose prácticamente en una asistencia involuntaria. El MTK pudo empatar poco después, pero Szépe cabeceó por encima del travesaño en una oportunidad clara.

Tras el descanso comenzó a llover, aunque las oportunidades no aumentaron. El MTK intentó reaccionar, pero no logró desestabilizar a su rival, mientras que el Ferencváros gestionaba la ventaja con cierta prudencia. Con el paso de los minutos, los visitantes ampliaron la diferencia: Acolatse volvió a superar en velocidad a Szépe y definió con calidad para el 0–2.
Más tarde, el joven de 19 años Ádám Madarász marcó su primer gol en la NB I y también el primero de su carrera con el primer equipo del Ferencváros, estableciendo una ventaja de tres tantos. Gábor Jurek consiguió descontar para el MTK, pero el triunfo visitante nunca estuvo realmente en peligro.

El 1–3 final consolida al Ferencváros en la persecución del líder ETO, mientras que el MTK atraviesa un momento delicado: solo ha sumado un punto en sus últimos cuatro encuentros de liga.
Crónica del partido:
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Fotos de Javier Zambrano:

































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