Gustavo Lozano le sumó sacrificio a la fantasía y se ganó la confianza de Recoba.
- Kevin Florez

- 1 may
- 3 min de lectura

En las categorías formativas del Deportivo Táchira, el nombre de Gustavo Lozano llevaba tiempo generando expectativas. Desde sus etapas en la Liga FUTVE Junior, ya era considerado un talento con proyección. Sin embargo, la exigencia del primer equipo aurinegro, marcada por la necesidad constante de resultados, hacía que solo el rendimiento inmediato fuese determinante. Con la llegada de Álvaro Recoba, el escenario cambió: todos partían desde cero, y el desempeño en cancha era el único criterio. En ese contexto, el mediocampista logró destacar al combinar calidad técnica con compromiso defensivo.
El propio jugador reconoció la importancia de la fase regular del Torneo Apertura en su desarrollo, ya que le permitió acumular minutos que anteriormente no había tenido. Este periodo fue clave para su crecimiento, aprovechando cada oportunidad bajo las indicaciones del cuerpo técnico y sintiéndose cada vez más integrado en el equipo.
Durante la pretemporada, que incluyó partidos tanto en Colombia como en territorio venezolano, el entrenador evaluó a su plantilla. Fue en ese proceso donde Lozano logró convencer al técnico gracias a su entrega en entrenamientos y encuentros amistosos, ganándose así la confianza necesaria para ser considerado con mayor regularidad.
Respecto a su función dentro del esquema táctico, explicó que Recoba le exige disfrutar del juego con balón, mantener la calma y priorizar la simplicidad en la circulación. Sin embargo, también le demanda esfuerzo sin posesión, destacando la importancia de su despliegue físico para recuperar el balón. Este aspecto, que no formaba parte central de su estilo, ha sido uno de los mayores avances en su evolución.
El mediocampista también detalló cómo varía su rol según la posición en el campo. Cuando juega en zonas más retrasadas, se le pide claridad y juego sencillo hacia adelante. En posiciones más adelantadas, se le otorga mayor libertad ofensiva, siempre con la responsabilidad de cuidar la posesión.
Su vínculo con el club tiene raíces profundas. Nacido en San Cristóbal, inició su formación en el Club Demócrata desde temprana edad, tras haber tenido contacto inicial con el béisbol. Su pasión por el fútbol creció asistiendo al estadio junto a su familia, desarrollando un fuerte sentido de pertenencia hacia los colores aurinegros.
Su paso por las categorías inferiores fue determinante, destacando desde edades tempranas y compitiendo incluso en divisiones superiores a su edad. Estas experiencias le permitieron adquirir ritmo competitivo y consolidarse hasta llegar al primer equipo.
Uno de los momentos más importantes de su carrera reciente fue su primer gol en la victoria ante Carabobo, un tanto que reforzó su confianza y validó el respaldo del entrenador. Lozano expresó que este logro representa un impulso para seguir creciendo y consolidarse dentro del equipo.
Además, destacó la influencia de Recoba no solo como entrenador, sino como referente. El técnico le ha transmitido conceptos fundamentales como la intensidad, el orden y la importancia de no perder el balón, aspectos que han contribuido a su mejora integral.
En cuanto a su perfil como futbolista, Lozano se define como un jugador que busca protagonismo con el balón, con vocación ofensiva y capacidad para encarar. A esto ha sumado mayor intensidad en la presión, ampliando su repertorio dentro del campo.
De cara al futuro, sus objetivos están claros: aportar con goles y asistencias, ganarse un lugar fijo en el once titular, aspirar a la selección nacional y, en lo colectivo, luchar por títulos con el Deportivo Táchira.
Su historia refleja un recorrido que va desde las gradas del estadio hasta convertirse en protagonista dentro del campo, combinando talento, esfuerzo y sentido de pertenencia.




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