Kisvárda vence al Puskás Akadémia y escala al cuarto lugar.
- Javier Zambrano

- 9 mar
- 4 min de lectura

En el partido que abrió la jornada 25 de la NB I del fútbol húngaro, el Kisvárda logró imponerse 1–0 como local ante el Puskás Akadémia, pese a que el equipo visitante generó mayor peligro frente al arco rival. El único gol del encuentro llegó tras un autogol de Nagy Zsolt.
Con este resultado, el conjunto recién ascendido de Szabolcs consiguió su undécima victoria en el campeonato, alcanzó 38 puntos y escaló hasta la cuarta posición de la tabla, una cifra que muy probablemente será suficiente para asegurar su permanencia en la máxima categoría.
Antes del inicio de la jornada, ambos equipos llegaban igualados en puntos ocupando el quinto y sexto puesto, por lo que el duelo del viernes tenía un premio claro: el ganador podría situarse, al menos hasta el sábado por la noche, en la cuarta posición del campeonato. Para lograrlo era imprescindible una victoria, ya que un empate no habría permitido a ninguno superar al Paks, que se encontraba un punto por delante después de haber sido derrotado por el propio Kisvárda en la jornada anterior.
Para el recién ascendido Kisvárda, esta oportunidad resultaba especialmente atractiva, ya que apenas unas semanas antes el equipo miraba hacia la parte baja de la tabla. En cambio, para el Puskás Akadémia la situación actual representaba cierta decepción, especialmente por sus pobres resultados como local. Aunque en 2026 el equipo de Felcsút había logrado victorias fuera de casa contra Újpest (1–0) y Kazincbarcika (2–0), en su estadio cayó ante Paks (1–2), Zalaegerszeg (0–1) y Nyíregyháza (1–2).
Ambos entrenadores apostaron principalmente por los mismos jugadores y sistemas tácticos con los que sus equipos habían terminado sus partidos anteriores. El técnico del Puskás, Zsolt Hornyák, ya había destacado tras el encuentro contra Nyíregyháza que la entrada del trío formado por Pál Dárdai, Martin Kern y András Németh mejoró el rendimiento del equipo. Por su parte, el entrenador del Kisvárda, Attila Révész, mantuvo el sistema utilizado en la segunda mitad contra Paks, colocando a Marko Matanovics y Branimir Cipetic como extremos a perfil cambiado.
Durante los primeros minutos se pudo observar una curiosa estrategia defensiva del Puskás en los saques de esquina del rival: Hornyák dejó a tres jugadores rápidos cerca del centro del campo, preparados para lanzar contraataques en caso de recuperar el balón, obligando al mismo tiempo a tres jugadores del Kisvárda a quedarse atrás.
En el primer cuarto de hora se produjeron cuatro córners para el Kisvárda, y fue precisamente el cuarto el que terminó cambiando el marcador. En esa jugada, Nikola Radmanovac desvió el balón, que terminó golpeando la espalda de Nagy Zsolt, quien había sido adelantado una línea en el campo pero seguía participando en tareas defensivas en los córners. El rebote acabó dentro de la portería defendida por Péter Szappanos, dando ventaja al conjunto local.
Tras encajar el gol, el Puskás Akadémia tomó el control del partido. András Németh fue uno de los jugadores más peligrosos, aunque no logró superar al portero Ilija Popovics, quien respondió con seguridad tanto en un mano a mano como en un disparo desde fuera del área. La defensa local también realizó varias intervenciones importantes, mientras que el equipo visitante desperdició varias oportunidades claras. El descanso llegó en un momento oportuno para el Kisvárda.
En la segunda mitad se produjo una situación poco habitual: los entrenadores suelen sustituir a jugadores que tienen tarjeta amarilla, pero Soma Novothny, que había recibido una advertencia en la zona de calentamiento por interferir en un saque de puerta de Szappanos, entró al campo sustituyendo a Filip Pintér, quien jugaba enfermo con inflamación de garganta.
Antes de eso, el Kisvárda había intentado equilibrar el dominio del balón del rival introduciendo a Ridwan Popoola, lo que provocó que el juego se volviera más interrumpido y menos fluido que en la primera parte. El conjunto local también mostró intenciones ofensivas cuando Matanovics cabeceó por encima del arco, señal de que el equipo no renunciaba a ampliar su ventaja. Aun así, el Puskás siguió generando más iniciativas ofensivas.
Popovics tuvo que corregir un error previo con una buena intervención, mientras que Levente Szőr logró imponerse en el salto dentro del área, aunque el balón terminó golpeando su hombro en lugar de su cabeza y salió desviado de la portería.
Con el paso de los minutos, el Puskás intentó acelerar el ritmo del partido, mientras que el Kisvárda buscó deliberadamente ralentizar el juego. Los visitantes comenzaron a recurrir con mayor frecuencia a centros al área, pero el conjunto local logró resistir.
Finalmente, el Kisvárda consiguió defender su ventaja y sumar su tercera victoria consecutiva como local en la liga. Gracias a este triunfo, el equipo avanzó dos posiciones en la clasificación y quedó momentáneamente en el cuarto lugar de la tabla a la espera de los demás partidos de la jornada.
El Puskás Akadémia, por su parte, no logró compensar como visitante sus recientes tropiezos en casa y, tras caer ante Nyíregyháza, también fue derrotado por otro equipo de la región de Szabolcs.



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