Real Madrid cae ante Osasuna y enciende dudas antes de la Champions.
- Victor Vivas

- 23 feb
- 3 min de lectura

La derrota 2-1 del Real Madrid ante el Club Atlético Osasuna en Pamplona significó mucho más que la pérdida de tres puntos. El tropiezo puso fin a una seguidilla de ocho victorias consecutivas en LaLiga y representó el primer retroceso del equipo desde la llegada de Álvaro Arbeloa al banquillo.
En El Sadar, el conjunto blanco mostró una versión opaca, lejos de su mejor nivel. Careció de intensidad, claridad en la circulación y profundidad en los metros finales, factores que permitieron al equipo local capitalizar sus ocasiones y quedarse con el triunfo. Este resultado, además, deja abierta la posibilidad de que el FC Barcelona recupere el liderato apenas días después de haberlo cedido.
El momento no podría ser más delicado, ya que en el horizonte aparece la vuelta del playoff de la Champions League frente al SL Benfica. El rendimiento exhibido en Navarra distó de ser el ideal como antesala de un compromiso europeo decisivo.
1. Señales de desgaste en Dani Carvajal
Con la mirada puesta en la Champions, Arbeloa decidió reservar a Trent Alexander-Arnold y apostar por Dani Carvajal en el lateral derecho. También administró minutos de Antonio Rüdiger, recién recuperado. Aunque la planificación tenía lógica, el resultado no acompañó.
Carvajal disputó 64 minutos en los que evidenció dificultades para sostener el ritmo. Fue superado en varias transiciones defensivas y necesitó el respaldo constante de Federico Valverde. En ataque tampoco logró desequilibrar, lo que llevó al equipo a inclinar el juego hacia la banda izquierda, facilitando la tarea defensiva del rival.
A sus 34 años y con contrato próximo a finalizar al término de la temporada, su actuación reabre el debate sobre su continuidad. Su trayectoria es indiscutible —seis veces campeón de Europa—, pero el presente invita a la reflexión.
2. Arda Güler pierde influencia en contextos exigentes
Arda Güler comenzó la temporada 2025/26 con impacto notable bajo la conducción de Xabi Alonso, sumando ocho participaciones directas en gol en sus primeros diez partidos. Sin embargo, su incidencia fue decreciendo a medida que asumió funciones más retrasadas en el mediocampo.
Más cómodo como mediapunta o partiendo desde la derecha, el turco sufre cuando debe organizar el juego desde el centro en un esquema 4-4-2. Ante Osasuna no logró destacarse: apenas uno de sus nueve centros encontró destino y generó una sola ocasión en 82 minutos.
La ausencia de Jude Bellingham hasta después del parón internacional le asegura continuidad en el once, pero si no consigue regularidad en escenarios de alta exigencia, las críticas podrían intensificarse.
3. Una fragilidad estructural que se repite
Lo ocurrido en Pamplona no fue un hecho aislado. A lo largo de la campaña actual y también en la anterior, el Madrid ha mostrado dificultades para desarticular defensas cerradas. Aunque domina la posesión, no siempre traduce ese control en oportunidades claras.
Gran parte del peso creativo recae sobre Vinícius Júnior y Kylian Mbappé por el sector izquierdo. Arbeloa reconoció tras el encuentro que faltó velocidad en la circulación y mayor equilibrio en el ataque por ambas bandas. Si el balón no fluye con rapidez, el bloque rival se organiza sin grandes dificultades.
El posible regreso de Alexander-Arnold en el Bernabéu podría aportar variantes por derecha, aunque el problema parece colectivo. Delante estará el Benfica dirigido por José Mourinho, un equipo que suele castigar cualquier desconcentración inicial. Sin ajustes urgentes, el revés liguero podría extender sus consecuencias al plano europeo.




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