Remontada épica y final caótico: el ETO rescató un empate ante el DVSC en un duelo al rojo vivo.
- Javier Zambrano

- 1 feb
- 3 min de lectura
Actualizado: 11 may

El fútbol volvió a demostrar su capacidad para el drama en Győr, donde el ETO FC protagonizó una remontada tan heroica como tensa al rescatar un empate 2–2 ante el DVSC, luego de estar dos goles abajo y gracias a dos penales ejecutados por Milán Vitális en un final electrizante.


El contexto no podía ser más atractivo: el líder del campeonato recibía a un Debrecen que pelea por el podio, en un enfrentamiento con una historia cargada de cruces decisivos, títulos disputados y batallas inolvidables entre dos de los clubes más importantes fuera de Budapest.

El inicio favoreció a los locales. El ETO presionó alto y generó peligro temprano, especialmente por la banda izquierda. Stefulj y Vladoiu estuvieron cerca de romper el cero, pero el gol no llegó. Con el paso de los minutos, el DVSC logró equilibrar el trámite y comenzó a explotar los espacios a espaldas de la defensa rival.

En el minuto 38, el castigo fue inmediato: Cibla filtró un pase preciso y Szuhodovszki, exjugador del ETO, no perdonó. El gol golpeó fuerte a los locales, que incluso pudieron irse al descanso con mayor desventaja, de no ser por la intervención de Megyeri tras una contra peligrosa.

El segundo tiempo arrancó con un ETO decidido, pero esa ambición volvió a dejar espacios. El Debrecen lo aprovechó a la perfección: Dzsudzsák envió un centro medido y Komáromi apareció en el área para marcar el 0–2, silenciando momentáneamente el estadio.

Lejos de rendirse, el ETO insistió. El ingreso de Schön Szabolcs resultó clave: provocó el primer penal, que Vitális convirtió con frialdad. El gol encendió a la afición y devolvió la fe a los locales, aunque el peligro de las contras visitantes seguía latente.

El partido se volvió áspero, cargado de tarjetas y discusiones, pero sin perder calidad. En los minutos finales, el ETO atacó con todo. Piscsur estuvo a centímetros del empate, pero Bárány salvó sobre la línea. Cuando parecía que el tiempo se agotaba, una mano dentro del área derivó en una nueva revisión del VAR. La decisión se mantuvo y Vitális, una vez más, asumió la responsabilidad: esta vez apuntó alto y no falló.

El empate desató el caos. Las discusiones en los bancos terminaron con la expulsión de ambos entrenadores y los conflictos se trasladaron al interior del estadio. El partido, interrumpido durante varios minutos, concluyó en el 105.

El 2–2 dejó sensaciones encontradas: el DVSC no logró sostener su ventaja, y el ETO, pese a la épica remontada, continúa sin vencer al Debrecen desde su regreso a la máxima categoría.

Crónica del partido:
Más fotos del partido aquí:
Fotos de Javier Zambrano.





































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