Senegal y Marruecos se disputan la AFCON 2025 en una final histórica.
- Luisa Uribe

- 18 ene
- 2 min de lectura

El fútbol africano se prepara para una noche que quedará grabada en la memoria colectiva. Senegal y Marruecos se verán las caras el 18 de enero en el Estadio Príncipe Moulay Abdellah de Rabat, con la Copa Africana de Naciones 2025 como premio mayor.
El escenario no es un detalle menor. Mientras Senegal ha recorrido todo el torneo jugando en Tánger, Marruecos llega a la final tras disputar siete partidos en Rabat, alimentado por la cercanía del público y la familiaridad con el terreno. Una ventaja silenciosa, pero poderosa.
Será una final cargada de simbolismo. Senegal alcanza su cuarta definición continental, regresando a esta instancia por primera vez desde su consagración en 2021. Marruecos, en cambio, vuelve a una final tras más de dos décadas, soñando con repetir la gloria de 1976, cuando conquistó su único título bajo un formato muy distinto al actual.
Nunca antes ambos países se habían cruzado en una final de AFCON, aunque su historia compartida suma 31 enfrentamientos previos, con un claro dominio marroquí en el balance general. En los cruces más recientes, los Leones del Atlas también han sabido imponerse, incluso desde el punto penal, como ocurrió en el CHAN 2024.
Las páginas del pasado muestran duelos en eliminatorias mundialistas, fases finales de la AFCON y torneos CHAN, con episodios decisivos: Marruecos eliminando a Senegal de Copas del Mundo, Senegal devolviendo el golpe rumbo a Corea-Japón 2002 y batallas recientes que mantienen viva la rivalidad.
La historia también respalda al anfitrión. En las últimas décadas, Túnez, Egipto y Costa de Marfil levantaron el trofeo jugando en casa, y solo Nigeria, en el año 2000, vio escaparse el título como local. Sin embargo, Senegal llega con credenciales imponentes. Acumula 17 partidos sin perder en la AFCON, apenas ha recibido dos goles en todo el torneo y ha firmado su mejor registro ofensivo histórico con 12 tantos. Cada paso ha reforzado la sensación de un equipo sólido y confiable.
Marruecos, por su parte, ha construido su camino desde atrás. Cinco porterías a cero, un solo gol encajado y casi ocho horas sin recibir anotaciones explican su presencia en la final. Yassine Bounou, figura clave, ya escribió su nombre en los libros de récords nacionales.
El choque también representa un pulso regional. África Occidental y África del Norte llegan igualadas en finales entre sí, con títulos repartidos y definiciones al límite, muchas de ellas decididas desde los once metros. La final no solo entregará un trofeo. Para Marruecos, puede significar el fin de una espera de casi medio siglo y un doblete histórico entre AFCON y CHAN. Para Senegal, la oportunidad de reafirmar su dominio reciente y sumar una segunda estrella que consolide su lugar entre las grandes potencias del continente.
Todo está listo en Rabat. La historia, la rivalidad y la gloria continental se encuentran en noventa minutos —o quizás más— que prometen marcar una época en el fútbol africano.




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