Una roja, burlas y un empate amargo para el Bayern.

La expulsión de Michael Olise durante el encuentro entre el Bayern de Múnich y el Viking Stavanger terminó convirtiéndose en uno de los momentos decisivos del partido. La reacción del futbolista francés provocó comentarios críticos tanto dentro de su propio equipo como entre sus adversarios, uno de los cuales no ocultó su diversión ante lo sucedido.
El empate 3-3 frente al conjunto noruego dejó un sabor amargo para el Bayern. Después de recibir la tarjeta roja, Olise tuvo que afrontar los cuestionamientos de sus compañeros y también las burlas de los jugadores rivales, que consideraron que su comportamiento había perjudicado a los alemanes.
Kristoffer Askildsen, centrocampista del Viking Stavanger, relató su reacción a la escena en declaraciones recogidas por TV2. «¡Qué idiota!», fue lo que pensó cuando vio que Olise arrojaba el balón, según explicó después del encuentro.
La acción ocurrió cuando quedaban aproximadamente quince minutos para el final. El jugador del Bayern perdió el control y lanzó la pelota hacia la cabeza de Zlatko Tripic, futbolista del Stavanger. Como el francés había sido amonestado apenas unos segundos antes, el árbitro Georgi Kabakov decidió mostrarle la segunda amarilla y expulsarlo.
La salida de Olise dejó al Bayern con diez jugadores durante el tramo decisivo. Esa inferioridad numérica terminó pesando en el desarrollo del encuentro, ya que el conjunto alemán recibió el gol del empate en los últimos minutos.
Tripic también se tomó con humor lo ocurrido. El futbolista señaló, entre sonrisas, que resultaba curioso ver cómo un jugador del nivel de Olise, a quien considera un posible futuro ganador del Balón de Oro, podía irritarse por la presencia de un chico procedente de Oftebro y Lyngdal.
Eberl elogia la actuación de Tripic y reconoce la provocación
El propio Tripic atribuyó parte de su comportamiento a su «mentalidad balcánica», que describió como una característica de gran intensidad. El jugador noruego, nacido en Croacia y con nacionalidad bosnia, se refirió así a su manera de competir.
Por su parte, Erik Bothem, compañero de Tripic en el Viking Stavanger, comentó que no le sorprendía que el futbolista acabara involucrado en situaciones de este tipo.
Desde el Bayern también hubo palabras sobre el incidente. Max Eberl, director deportivo del club alemán, reconoció que Tripic había conseguido sacar de sus casillas a los jugadores rivales. «Disculpen, jugó como un canalla», afirmó al referirse al desempeño del futbolista del Stavanger.
Eberl explicó que Tripic estaba decidido a ganar el partido y que el Bayern terminó cayendo en la provocación. Según su valoración, el jugador noruego logró su objetivo al provocar una reacción que acabó con la expulsión de Olise y dejó al conjunto alemán en desventaja numérica.





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