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Alemania toca fondo tras una década de fracasos mundialistas.

30 jun
3 min de lectura

Desde que conquistó la Copa del Mundo en Brasil 2014, cuando derrotó a Argentina en la prórroga gracias al recordado gol de Mario Götze, Alemania no ha vuelto a levantar el trofeo. Aquella consagración, que parecía anunciar el inicio de una nueva etapa de dominio internacional, terminó dando paso a una larga sucesión de resultados decepcionantes que han debilitado el prestigio de una de las selecciones más exitosas de la historia del fútbol.


La eliminación frente a Paraguay en los dieciseisavos de final del Mundial 2026 representa el episodio más reciente de una década marcada por los tropiezos, la pérdida de identidad futbolística y la incapacidad para regresar a la élite competitiva.


Rusia 2018: el comienzo de la caída


El primer gran revés llegó en el Mundial de Rusia. Alemania defendía el título obtenido cuatro años antes y era considerada una de las máximas candidatas al campeonato. Sin embargo, el torneo tomó un rumbo inesperado desde el debut, con la derrota frente a México. Más tarde, el conjunto germano cayó por 2-0 ante Corea del Sur en la última jornada de la fase de grupos, resultado que provocó una eliminación histórica, ya que no quedaba fuera en esa instancia desde 1938.


Aquel fracaso marcó el cierre del exitoso ciclo dirigido por Joachim Löw y dejó en evidencia que el proceso de renovación generacional no estaba ofreciendo los resultados esperados.


Catar 2022: otro golpe inesperado


Lejos de revertir la situación, Alemania volvió a despedirse prematuramente del siguiente Mundial. En Catar 2022, pese a disponer de una plantilla con futbolistas de gran nivel, la selección quedó nuevamente eliminada en la fase de grupos.


La derrota sufrida frente a Japón en el primer compromiso condicionó toda la campaña. Aunque logró imponerse a Costa Rica en la última jornada, ese triunfo no bastó para alcanzar la clasificación. Era la segunda Copa del Mundo consecutiva en la que la tetracampeona quedaba fuera antes de las rondas eliminatorias, un escenario impensable para una potencia acostumbrada a competir por el título.


Nagelsmann tampoco logró cambiar la historia


Con Julian Nagelsmann al frente del proyecto, el Mundial de 2026 aparecía como la oportunidad ideal para dejar atrás los malos resultados de los últimos años.


Alemania consiguió superar la fase de grupos, pero su recorrido volvió a terminar antes de lo esperado. Paraguay resistió durante los 120 minutos de juego y, tras el empate 1-1, se impuso en la tanda de penales, eliminando a los alemanes en los dieciseisavos de final y protagonizando una de las mayores sorpresas del campeonato.


Una crisis que va más allá de los resultados


El problema de Alemania no se limita únicamente a las eliminaciones. En el terreno de juego, el equipo ha perdido varias de las características que durante décadas definieron su identidad: la solidez defensiva, la contundencia ofensiva y la fortaleza mental en los momentos decisivos.


En numerosos encuentros la Mannschaft logró controlar la posesión del balón, pero fue incapaz de convertir ese dominio en oportunidades claras o victorias importantes. Esa falta de eficacia volvió a quedar expuesta en el compromiso frente a Paraguay.


A ello se suma la dificultad para consolidar un proyecto estable. Aunque el fútbol alemán continúa formando jugadores de alto nivel, la selección no ha conseguido construir un grupo con la consistencia y liderazgo que caracterizaron a generaciones anteriores.


La ausencia de referentes como Philipp Lahm, Bastian Schweinsteiger, Miroslav Klose o Toni Kroos ha sido evidente en las grandes competiciones internacionales.


El éxito de los clubes no se reflejó en la selección


Paradójicamente, la Bundesliga ha mantenido un alto nivel competitivo durante este periodo y las categorías formativas continúan produciendo futbolistas de gran talento.


Sin embargo, ese crecimiento individual no se ha traducido en una selección dominante. La experiencia ha demostrado que disponer de jugadores de calidad no garantiza el éxito si no existe una estructura colectiva sólida.


Además, desde 2021 ningún club alemán ha logrado conquistar la Liga de Campeones de Europa. En ese tiempo, únicamente el Borussia Dortmund consiguió disputar una final, en la edición de 2024.


La derrota frente a Paraguay en el Mundial de 2026 podría representar el cierre definitivo de una etapa especialmente difícil para Alemania. Tres Copas del Mundo consecutivas por debajo de las expectativas —dos eliminaciones en la fase de grupos y una en dieciseisavos de final— evidencian el largo proceso de reconstrucción que deberá afrontar la Mannschaft para recuperar el protagonismo que históricamente tuvo entre las grandes selecciones del planeta.

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