Alerta ambiental en Nueva Jersey: la FIFA monitorea la calidad del aire antes de la final.

A pocos días del partido más importante del Mundial entre Argentina y España, la atención no solo está puesta en las estrategias de Lionel Scaloni y Luis de la Fuente. Ahora, otro factor comenzó a ocupar protagonismo: la calidad del aire en la zona de Nueva York y Nueva Jersey.
Las autoridades locales emitieron una alerta ambiental debido a la presencia de humo proveniente de incendios forestales, situación que encendió las alarmas dentro de la organización del torneo y obligó a la FIFA a mantenerse vigilante ante cualquier posible impacto en la gran final.
La situación pudo comprobarse de primera mano tras la llegada a la región. Durante la madrugada del viernes 17 de julio, después de viajar desde Atlanta —ciudad donde Argentina consiguió su clasificación al partido definitivo tras vencer a Inglaterra—, se pudo observar una atmósfera diferente en los alrededores del Aeropuerto Internacional de Newark.
Aunque todavía era de noche, una capa de humo podía distinguirse en el horizonte, haciendo que las luces de la pista, los edificios cercanos y las estructuras exteriores del aeropuerto se vieran con menor claridad. Además, al abandonar la terminal era evidente la sensación de aire pesado y un ligero olor a quemado, coincidiendo con las advertencias emitidas por las autoridades y las recomendaciones de utilizar mascarillas de protección.
Un especialista consultado por The New York Post señaló que permanecer durante aproximadamente tres horas respirando el aire contaminado de Nueva York podría equivaler al impacto de fumar cerca de 2,5 cigarrillos.
Pese a la preocupación lógica por la realización de actividades deportivas en estas condiciones, el panorama actual no parece alcanzar niveles extremos. Personas que viven y trabajan en la zona explicaron que, aunque la presencia del humo resulta incómoda, la situación actual es menos grave que episodios anteriores.
"Ya hemos vivido momentos mucho peores", explicó un empleado del aeropuerto.
La contaminación presente en estos días tampoco se compara con la crisis ambiental registrada en 2023, cuando varias zonas del noreste estadounidense quedaron cubiertas por una intensa nube naranja debido a los incendios forestales.
¿Corre peligro la final del Mundial?
La FIFA mantiene activo un sistema de seguimiento permanente para evaluar la evolución del Índice de Calidad del Aire (AQI) y determinar si las condiciones representan algún riesgo para los futbolistas.
De acuerdo con fuentes cercanas al organismo, si los niveles de contaminación superaran los valores considerados seguros para deportistas de alto rendimiento, podrían aplicarse diferentes medidas preventivas.
Entre las opciones se contemplan ajustes como pausas adicionales destinadas a la hidratación durante los encuentros e incluso, en un escenario más extremo, un posible cambio en el horario del partido. Sin embargo, esta última posibilidad actualmente parece poco probable.
Además, las previsiones meteorológicas ofrecen motivos para el optimismo. Los pronósticos apuntan a una mejora progresiva gracias al movimiento de los vientos y a la llegada de lluvias previstas para el sábado, con una probabilidad cercana al 90%.
Estas condiciones ayudarían a limpiar la atmósfera y permitirían que el MetLife Stadium reciba la final con mejores condiciones ambientales.
España y Argentina continúan su preparación
Mientras la FIFA observa la evolución del clima, las dos selecciones finalistas mantienen sus planes deportivos.
España realizó su entrenamiento del jueves bajo una especie de neblina seca, aunque no presentó ningún reclamo oficial relacionado con las condiciones ambientales.
Este viernes, el equipo dirigido por Luis de la Fuente volverá a entrenarse a puerta cerrada, una situación similar a la de Argentina, que trabaja en Morristown, instalación que anteriormente fue utilizada por Brasil durante el Mundial.
Según la planificación establecida por la FIFA, ambos finalistas tendrán actividades abiertas a los medios de comunicación el sábado, un día antes del esperado enfrentamiento por el título mundial.
Por ahora, la gran final sigue adelante con normalidad, aunque la evolución del aire en Nueva York será seguida de cerca hasta el último momento.





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