Mbappé resurge con Francia y firma un Mundial histórico tras la tensión en Madrid.

Kylian Mbappé atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera con la selección francesa justo cuando se prepara para enfrentar a España en las semifinales del Mundial 2026. La situación representa una curiosa contradicción: mientras el delantero vive un torneo extraordinario con los Bleus, sus últimos años en el Real Madrid estuvieron marcados por altibajos, con grandes números individuales pero pocos éxitos colectivos.
El atacante francés llega al duelo de Dallas convertido en una de las grandes figuras del campeonato. Hasta ahora acumula ocho goles y tres asistencias, cifras que lo mantienen en la cima de la tabla de goleadores junto a Lionel Messi. Además, alcanzó una nueva marca histórica al convertirse en el máximo anotador de la selección francesa, elevando su registro a 64 tantos con la camiseta nacional.
Su impacto en los Mundiales también sigue creciendo. Con 20 goles acumulados en tres participaciones, Mbappé está a solo una anotación de igualar el récord absoluto de Lionel Messi, quien suma 21 goles en la competición.
Sin embargo, antes del inicio del torneo existían dudas sobre su estado físico. Durante la temporada había quedado fuera de algunas convocatorias debido a diferentes problemas físicos, lo que generó interrogantes sobre su capacidad para llegar en plenitud a la Copa del Mundo.
La respuesta del delantero llegó directamente sobre el campo. En la fase de grupos marcó cuatro goles en tres encuentros, superó la cifra de 100 partidos internacionales y se convirtió nuevamente en el principal referente ofensivo de Francia.
El entrenador Didier Deschamps nunca dudó de su estrella y defendió públicamente su importancia dentro del equipo. El seleccionador destacó que Mbappé no solo aporta goles, sino también compromiso defensivo y liderazgo, asegurando que pertenece al grupo de futbolistas extraordinarios capaces de romper récords constantemente.
Después de la complicada victoria frente a Irak, Deschamps volvió a respaldarlo y resaltó la influencia que tiene tanto dentro como fuera del terreno de juego. Esa confianza volvió a quedar demostrada en los cuartos de final ante Marruecos, donde Mbappé apareció nuevamente en el momento decisivo al marcar el gol del triunfo después de haber fallado un penalti.
Su capacidad para decidir partidos importantes permitió que Francia alcanzara su tercera semifinal consecutiva en grandes torneos, una hazaña que anteriormente solo habían conseguido selecciones históricas como Brasil y Alemania.
Pero detrás de este brillante presente con Francia existe una realidad diferente en el Real Madrid. El rendimiento del delantero en Estados Unidos contrasta con dos temporadas llenas de irregularidades en el conjunto blanco, donde sus grandes estadísticas personales no lograron traducirse en títulos.
Una etapa complicada en Madrid
La última parte de la temporada del Real Madrid estuvo rodeada de tensión. Algunos sectores de la prensa y de la afición cuestionaron la ausencia del delantero en determinados partidos importantes, interpretando que estaba cuidándose pensando en el Mundial.
Aunque sus números fueron extraordinarios, el balance colectivo del equipo fue negativo. El Madrid cerró el curso sin conquistar títulos importantes, quedó eliminado de la Champions League ante el Bayern en los cuartos de final y perdió rápidamente sus opciones en la Liga frente al Barcelona.
Individualmente, Mbappé tuvo cifras impresionantes: 42 goles en 44 encuentros y 25 tantos en la liga española, suficiente para conquistar nuevamente el premio de máximo goleador del campeonato.
Aun así, en el Real Madrid los títulos tienen un peso determinante y eso provocó algunos momentos de tensión entre el futbolista y el entorno del club.
Uno de los episodios más comentados ocurrió después de un partido contra Oviedo, cuando Mbappé respondió con ironía tras quedarse en el banquillo luego de superar una lesión. El delantero explicó que debía trabajar para recuperar su puesto como titular, mencionando a otros jugadores de la plantilla, unas declaraciones que generaron molestia entre parte de la afición madridista.
También surgieron diferencias relacionadas con el tratamiento de una lesión en la rodilla. Aunque el futbolista negó que existieran problemas con el diagnóstico del club, el episodio aumentó las dudas sobre la relación entre ambas partes.
La temporada sin títulos también terminó afectando al entrenador Álvaro Arbeloa, quien había asumido el cargo en enero y posteriormente dejó el puesto, siendo reemplazado por José Mourinho.





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