Odegaard guía a Noruega con otra actuación magistral.

Noruega logró un momento histórico al conseguir su primer triunfo en una fase eliminatoria de un Mundial. Aunque el protagonismo suele recaer sobre el goleador Erling Haaland (25), otro nombre ha resultado determinante en el crecimiento del equipo: Martin Odegaard (27). El mediocampista del Arsenal continúa elevando su nivel en el torneo y se ha convertido en el principal conductor del conjunto dirigido por Staale Solbakken.
Tras la victoria frente a Costa de Marfil, el capitán noruego encabezó los festejos tomando el tambor para marcar el ritmo de la celebración. Esa imagen reflejó también el papel que desempeña dentro del terreno de juego, donde actúa como el organizador del fútbol ofensivo de su selección.
El cuerpo técnico deposita plena confianza en Odegaard, quien ha respondido con actuaciones muy consistentes. En sus tres partidos disputados en el Mundial ha registrado una asistencia en cada uno y nunca ha bajado de una calificación de 7.0 según Flashscore, alcanzando incluso un 7.6 en su presentación más reciente.
Su actuación en los dieciseisavos de final fue, hasta ahora, la más completa del campeonato. Durante la segunda mitad encontró constantemente espacios para romper el sistema defensivo rival y generar oportunidades para Haaland, que esperaba en posiciones de ataque. El volante realizó nueve envíos al área, seis de ellos precisos, participando así en la mitad de las acciones ofensivas exitosas de Noruega dentro de la zona de mayor peligro.
Su influencia fue evidente durante todo el encuentro. Registró 90 intervenciones con el balón y completó 18 pases hacia adelante, la cifra más alta del partido. La jugada del primer gol resumió perfectamente su visión de juego: inició el ataque con un pase filtrado entre líneas desde el mediocampo, avanzó hasta las inmediaciones del área y posteriormente habilitó con un envío largo a Antonio Nusa, quien superó a su marcador y definió con un disparo ajustado al poste.
Ese tanto tuvo un valor especial, ya que representó el primer gol de Noruega en una ronda eliminatoria de una Copa del Mundo desde 1938, cuando lo consiguió Brustad. Como dato curioso, ese futbolista nació el mismo día del hundimiento del Titanic, el 14 de abril de 1912.
Mientras Haaland reconoció que Brasil parte como favorito en el próximo compromiso, la selección sudamericana tendrá que preocuparse especialmente por la capacidad de Odegaard para manejar el ritmo del juego. Hasta el momento, ninguno de los rivales ha conseguido limitar su influencia sobre el campo.
Ahora la principal incógnita es si el equipo dirigido por Carlo Ancelotti encontrará la fórmula para frenar al cerebro del conjunto noruego. La respuesta a ese desafío podría terminar siendo decisiva para el futuro de Noruega en el Mundial.





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