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La Albiceleste reaccionó sobre el final y dejó fuera a Inglaterra.

16 jul
3 min de lectura

La histórica rivalidad entre Argentina e Inglaterra volvió a escribir un nuevo capítulo en Atlanta, donde ambas selecciones disputaron la segunda semifinal del Mundial con el objetivo de conseguir el último boleto disponible para la gran final frente a España.


El conjunto inglés buscaba regresar a una final mundialista por primera vez en seis décadas, mientras que la Albiceleste pretendía alcanzar su segunda definición consecutiva y continuar defendiendo el título obtenido en la edición anterior.


Antes del compromiso, Lionel Messi y Harry Kane concentraban buena parte de la atención. El capitán argentino llegaba con ocho goles, igualando a Kylian Mbappé en la pelea por la Bota de Oro, mientras que Kane y Jude Bellingham acumulaban seis anotaciones cada uno tras ser decisivos en el recorrido inglés hacia las semifinales.


El ambiente también estuvo marcado por el peso de la historia entre ambas selecciones, recordando episodios como la "Mano de Dios" de Diego Maradona y otras polémicas que han alimentado la rivalidad durante décadas. A pesar de no haber mostrado su mejor fútbol a lo largo del torneo, Argentina había ganado sus seis encuentros y sumaba 17 goles, quedando a solo uno de igualar su mejor registro ofensivo en una Copa del Mundo, conseguido en 1930.


Desde el pitazo inicial quedó claro que ambos equipos apostarían por un juego intenso y físico. Inglaterra presionó con agresividad desde los primeros minutos por decisión de Thomas Tuchel, obligando incluso a Emiliano Martínez a jugar bajo constante presión gracias al trabajo de Anthony Gordon.


Durante el arranque, el conjunto británico mostró mayor precisión en la circulación del balón. Seis futbolistas mantenían un porcentaje perfecto de pases completados, mientras Argentina encontraba dificultades para conectar con Lionel Messi, quien apenas participaba en el juego.


El desarrollo estuvo marcado por las constantes interrupciones debido a las infracciones. Al llegar la pausa de hidratación, el árbitro ya había sancionado once faltas y ninguno de los dos equipos había logrado generar una ocasión clara dentro del área rival.


Djed Spence y Anthony Gordon comenzaron a generar peligro por el sector derecho del ataque inglés, mientras que Messi empezó poco a poco a intervenir con mayor frecuencia para darle más protagonismo al mediocampo argentino.


Durante la primera media hora no hubo ningún disparo entre los tres palos, una situación que no se registraba en una semifinal mundialista desde 1966. Enzo Fernández protagonizó el intento más peligroso con un potente remate desde fuera del área que estuvo cerca de romper la igualdad.


Aunque Argentina terminó la primera mitad con mayor posesión del balón, Inglaterra mantuvo un sólido rendimiento defensivo. John Stones y Marc Guéhi completaron todos los pases que intentaron entre ambos, mientras Elliot Anderson sobresalía en el mediocampo ganando la mayor cantidad de duelos individuales.


Nada más comenzar el segundo tiempo, Julián Álvarez obligó a reaccionar a la defensa inglesa con dos remates consecutivos tras un balón largo enviado por Lautaro Martínez.


Sin embargo, Inglaterra encontró el golpe decisivo en un rápido contragolpe. En el minuto 55, Morgan Rogers asistió con precisión a Anthony Gordon, quien apareció completamente libre en el segundo palo para marcar el 1-0 con el primer disparo a puerta de los británicos.


Lejos de desanimarse, Argentina respondió inmediatamente y comenzó a instalarse en campo rival. La defensa inglesa resistía con una línea de cinco defensores muy compacta, aunque cada vez sufría más el constante dominio argentino.


El ingreso de Nico González cambió por completo la dinámica ofensiva del conjunto de Lionel Scaloni. Su presencia generó nuevas situaciones de peligro, incluyendo un cabezazo que Jordan Pickford desvió con una gran intervención.


Los posteriores cambios realizados por Argentina aumentaron todavía más el dominio territorial. Alexis Mac Allister estuvo cerca del empate con un remate que terminó golpeando el poste, mientras Nico González volvió a inquietar con otro cabezazo que tampoco encontró el gol.


La presión terminó dando resultado a cinco minutos del final. Enzo Fernández aprovechó el constante asedio sobre el área inglesa para marcar un gran gol que devolvió la igualdad al marcador.


Con nueve minutos de tiempo añadido y un planteamiento completamente defensivo por parte de Inglaterra, Argentina siguió insistiendo. Después de otro disparo al palo de Mac Allister, Lionel Messi volvió a aparecer con una asistencia precisa para que Lautaro Martínez anotara el 2-1 definitivo.


El triunfo terminó siendo una recompensa al dominio ejercido por la Albiceleste durante gran parte del encuentro. Messi volvió a liderar ofensivamente al equipo, completando ocho regates exitosos de once intentados y ganando diez de los diecisiete duelos individuales que disputó.


Ya con el marcador en contra, Inglaterra intentó reaccionar mediante el ingreso de Ivan Toney y adelantando incluso a Dan Burn como delantero improvisado. Sin embargo, el conjunto de Thomas Tuchel no logró generar ocasiones suficientes y terminó pagando el exceso de precaución mostrado después de ponerse en ventaja.

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